Durante la primera Guerra Mundial no existían
antibióticos para salvar las vidas de los soldados heridos.
Las heridas producidas en las batallas se infectaban y
muchos de ellos se morían.
Un médico alemán teniendo una vaga noción de ozono comenzó a
aplicar este liquido a las heridas infectadas. El resultado
fue maravilloso. Tuvo éxito en la curación de las heridas.
Viendo soldados al borde de la muerte con infecciones
internas sin saber que tipo de infección era, virus o
bacteria esparcidas por todo el organismo tomó el riesgo, el
soldado de todas maneras va a morir voy a tratar de
salvarlo.
Comenzó a inyectar a la vena el ozono. Después de varios
días y repetidas aplicaciones de ozono los pacientes
comenzaban a reaccionar favorablemente.
Salían del estado comatoso y lo primero que pedían era algo
de comer. Esta fue una buena señal de la mejoría. En esta
forma desde el año 1914 que la ozono terapia tomo el auge.
Hoy en día la ciencia de Ozono terapia es conocida y
practicada en casi todo el mundo.
En los E.U también es conocida pero ignorada debido a que
ozono terapia es efectiva, pero no productiva económicamente
para la medicina Alopática.